domingo, 31 de enero de 2010


The Journindie, Opinión sin bozal.


thompson



La bomba te cabe en un bolsillo, la muerte puede esperarte hablando de otro, un libro que siembras en tu alma es un árbol que te da sombra y locura, el agua casi nunca es transaparente, y los autos nuncatendrán ruta perfecta.



martes, 10 de abril de 2007

Por: Nicolás González


Un Beso con sabor a Tabaco

Anoche pude ver en tus ojos y en el sutil temblor de tus labios que querías un beso con sabor a tabaco; esporádicamente, como una estrella que tiembla de frío en el espacio mirabas mi boca que no dejaba de hablar y de hablar con la elocuencia de un orador, sobre la magia del arte y otras cosas, que estremecen tu alma de soñadora.

Tu corazón solitario, al ver que en el mundo viven seres románticos como yo, clamaba demandando un beso que moviera las raíces de lo cotidiano con un poco de ilusión y locura. Se que querías un beso con sabor a tabaco, porque seguías con tus ojos acaramelados el humo que brotaba de mis labios como si se tratara del fantasma de un ave extinta que hacía revuelos por el cielo.

Detestas los vicios, pero en tus ojos, sinuosa se movía una rebeldía enamorada del tabaco. Lo sabía porque oía cada uno de tus ruegos por dirimir la soledad que congeló tu corazón hace tiempo, y tú sabías que yo me hacía el sordo ante tu monólogo ávido de amor.

Lo sabía todo y no quise darte a probar de mi lengua romántica, porque hace tiempo te ofrecí estos mismos besos y tú los rechazaste. Ayer eran besos con sabor a café y poesía, hoy son besos enjugados en la mezcla de los vicios que dan inspiración al poeta…




Reflejo

¿Qué hace de mí
Un hombre pulcro a la mirada?
¿Acaso será mi traje
Al estilo antiguo
O mi reputación letrada?

¿Seré yo entonces,
Investido de este juicio ajeno,
El caballero real que todos piensan
O un residuo de una sociedad
Ya extinta, que camina entre la gente
Intentando revivir difuntos soles?




Caminante triste

¿Adonde habrán volado mis alas
que me han dejado sobre tierra?
Las he visto elevarse con sutileza
como un llanto solitario
hacia una estrella;
se han vestido de luna ajena
para lustrar sombrías espaldas
en noches más lejanas y desoladas.

Un destello atravesando la azul cortina
de mi eterno soñar me pareció ver,
creo que eran ellas, volando como ángeles
prófugos del día, enamorados de la noche.

Y quise llorar; pero sólo vino
destilaron mis ojos atribulados
-Ebrios vigías de poemas por venir-
¡Cómo me faltan mis alas
para ir y venir de otros mundos!
¡Cómo quisiera estar bebiendo lágrimas
y no llorando vino por mis alas!

¿Adonde habrán volado mis alas
que me han dejado sobre tierra?
¿Sobre qué otra espalda afortunada
Estará posado mi pedacito de cielo?

¡Ah, cruel designio caminar
sobre estas piernas débiles
que en otros tiempos solían flotar!




Bodega

Mi pecho es la bodega
donde se fermenta el vino
que emborracha con sabor
a tristeza y soledad.

Allí se acumulan las botellas
profusas de licor mustio,
bebida que agrisa la mirada
y torna el verso adusto.

Pasados ya los años
el sortilegio en la caverna
como leve viento, vuelto tormenta
adquiere poder y reduce las fuerzas
de este, mi cuerpo adolorido.

El reloj tiembla en el bolsillo
marcando la hora de beber
aquel brebaje sombrío,
la amargura hecha copa,
mi tristeza gota a gota.

Nicolás González Guitierrez








Por: Laura Ardila

DIBUJOS IN-VERSOS


El lápiz se resbala más rápido que mi mente, como si cobrara vida propia y dibujase palabras violetas sobre mi cuerpo y amarillas sobre tus sabanas, descifrando alegrías y tristezas dentro de una copa de vino Nepente, confundiendo mares verdes con cielos de pepitas acidas, donde la cordura y la elocuencia son inversas en el mundo de los irreales empapados de locura,
donde subrepticiamente se calcan los cuerpos del arte de sentir y de las lágrimas con olor a mar.
Donde al fin después de tanto recrear mentiras, trasformamos verdades en caricias ocultas tras los ojos.




DELIRIO DE LA SI-NO REALIDAD NOCTURNA


¡Estuvo bien! la noche, más que el día, es la que me dirige hacia las claridades mas próximas de la realidad, ¿Qué realidad? … La de la vaguedad de mis delirios subrepticios, latentes, nefastos, inefables y enigmáticos donde me siento como lo que no soy, aunque… ¿Quién soy yo para saber quien soy y lo que no sé de mi? Si todo el tiempo improviso momento a momento tras los enrejados calvarios de mi sentir, absurdo en el porvenir de los días que me faltan por robar, y las noches que sin pasar ya son mÍas.




CALEIDOSCOPIO

Crepusculares formas venidas de un orificio de mi cabeza, donde los colores se convierten en sabores y olores rosanaranjamovimientosinvida.
Estrecho caudal de imágenes abstractas y coloridas, donde los gritos visuales de aquellos que se encuentran encerrados entre espejos rotos, se proyectan al infinito del sin tiempo y de lo eterno.
Se que existe alguien observándome desde la punta del precipicio de mis miedos inefables, siempre al acecho del día en que sin querer quede atrapada entre telarañas y fragmentada entre las alas de hada sin magia, y ojos de gato sin enigma.









Danza sin Tiempo

La música me produce vibraciones abstractas, paralizándome el pensar y abriéndome a las sensaciones tan sublimes como la magia del momento de mi encuentro con ella, me vuelca el alma y los imaginarios que rondan en mi mente, me crispa cada poro de la piel y el ocaso de las margaritas que me persiguen con el afán de poseer cada rincón de mi cuerpo, y corro abriéndome paso entre las mariposas que me rodean, para después acurrucarme entre cada sueño de pájaro que libera mi sentir, dando giros en el suelo que me llevan a imaginar que navego en un océano de aire, fuego, tierra, agua y firmamento, convirtiéndome en un liviano pez de mil colores nunca percibidos por el hombre, o en el enigma que atesora un gato en sus ojos, lanzándome desde el abismo que conecta la vida con la muerte, y lo eterno con lo efímero, cayendo en el vacío de lo inexistente y lo inexplicable, para levantarme con las ganas más inmensas de no entender nada de lo que pasa a mi alrededor, solo quiero seguir rondando solitaria por mis vagos destinos entre la nada y el desenvolvimiento de las cosas que me pasan por pensar que el amor existe fuera de un amanecer rojizo violeta y un crepúsculo amarillo y vuelvo a recaer en las ganas de lanzarme desde aquel abismo, feliz porque soy inmortal.


Laura Ardila















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Por: Irene Velazco

Hay días en los que Irene no quiere hacer nada, días en los que le da pereza que le de pereza, entonces lo único que quiere hacer es mirar el punto fijo universal del que se enamoran las personas que no quieren ni pueden hacer nada.
En esos días, no porque quiera, sino porque le llegan a la cabeza, Irene empieza a recordar, piensa que el centro no es lo mismo sin el letrero de Bienvenidos al centro en la 39 con 13, piensa que la séptima no es lo mismo sin la vaya publicitaria de Sanyo, en fondo anaranjado, ni sin el aviso de Pepsi pintado en un fondo blanco en el costado de un edificio de ladrillo, que el mercado de las pulgas era mejor en la 19 con quinta.
Pero también piensa que ella no es la misma después de vivir en la misma ciudad unos años, que tal vez en otros años más estará parada en unos zapatos rojos de tacón y punta redonda.
Que la ciudad cambia, y con ella las personas, no se puede ser la misma en una ciudad que ya no combina con la ropa que se pone, que la ciudad apresa, pero también libera, que si no fuera por la ciudad, no habría parque nacional, y que mal que fuera así, que si no fuera por la ciudad, Irene no podría pensar en los ladrones como malandrines de la noche con caras de animales que danzan al unísono del corazón del atracado, no podría imaginar una danza circular alrededor de la persona aterrorizada, que con su pulso, marca los compases de la noche que lo desampara de poquito a poquito, y lo deja desnudo entre sombras chinas, en galerías.
A veces le entran a Irene unas ganas incontrolables de caminar por calles que no conoce, para encontrarse algo que sabe que la está esperando, tal vez un gato vestido de piel delgada pegada a los huesos, o una ventana abierta con ropa estirada que quiere salir volando, tal vez quiere encontrar otra ventana con siluetas por detrás, para mirarlas y tener una función en sitio.
Porque quiero decir; Irene recuerda la época del racionamiento de luz, y se acuerda de que le tocaba escuchar radio de pilas y la lluvia, todos se inventaban algo que hacer en esas tardes.
Ahora Irene piensa que la ciudad, es como una onda acústica, que va viajando por el tiempo, y en los 90 se encontró con el futuro, con unos años un poco grises y de tonalidades negras, rojas y blancas, años de oficinas con módulos para cada trabajador, separados por acrílico opaco, que sólo dejaba ver las siluetas y los colores fuertes, como el rojo, a veces sustituido por amarillo y fucsia.
Pero también piensa que Bogotá es un teatro, y que si se sale de un espacio llega a otro con una escenografía completamente distinta y con actores que representan diferentes roles, cómo negar, lo que ocurre caminando por el centro, si se pasa de la candelaria a la décima, se deja de ver gente bonita con ropa muy cara tomando trago barato, por sentirse bohemios, y se empieza a ver gente fea y elegante, mujeres con minifaldas y piernas extremadamente cortas, y medias veladas rotas, hombres con la camisa abierta y cadenas de oro, ellos tomando aguardiente porque les sabe más y les sabe a caña.
Irene encuentra dulce salir una madrugada por la décima, caminando sin esquivar buses y viendo cómo las criaturas de la noche se esconden en el día, con ese frío al que son inmunes. Más del 70% de la ciudad es puta, los mariachis son las putas de la música, los buses, putas de la calle, ¡ay!, las jovencitas son putas también, la ciudad las prostituye, ciudad cabaret con paraderos de charol blanco y cortinas de tiras con pepas de colores y árboles con follaje de peluche rosado.
En esos días Irene no hace nada, pero piensa.




Ritual


Complicidad,
parto, juego de manos escultoras y material que una vez tocado,
deja de serlo.
Ahora hace parte de la creadora,
¿quién es escultor y quién escultura?
Ya no se sabe, la diferencia está escrita en la línea de la mano,
la rebelión del material, que abandona su coraza
y se da a la fuga,
entre dedos complicados que tratan de tapar a ensoñación,
que se les escurre por el medio.
Gracias por no haberlo logrado,
gracias por permitir tal confusión,
el yo no se ofende por convertirse en piedra,
la arcilla tampoco por convertirse en ojo humano.
Los pies, en cambio,
reclaman su oportunidad de alcanzar la cúspide
entre los pinceles, escondidos
tras el ritual de la masturbación pictórica.






África

Absorción onírica de las raíces.
Ser para la tierra, y tierra para ser.
África,
fuego cíclico de creación y destrucción.
Respiración azucarada,
dulce éter, digerir y desechar noches animales.
Volver.
Gratitud en la cesta hilante,
permanente,
de la unidad.






Irene Valasco






Por: Andrés Castaño

Al Poeta del Mundo

Si resuenan las banderas y la épica se hunde en los maderos de un barco oscuro perdido, será clamor tu mirada, hombre caminante y conductual, será incendio en la vorágine nauseabunda que te rodea y abraza. Llamarada en tu sangre un amor fundó, tal vez, por temores a la pluma que culpaste de tu desgracia, la misma que colabora como espada que lancina y antorcha que ilumina noches.
Nocturno perdido pero nunca esclavo, batalla permanente, nunca deslumbrado con la parafina eterna del tiempo ni cercano a la misericordia; gato ciego, andas tus huellas en la sombra de las mismas y gritas en corzo la podredumbre de las manzanas que te lanzaron y comiste. Hoy te caes valorado por morados balines y lanzas de terciopelo para morir coronado por Lucifer y Buda en el caldero de agua fría que te espera fatigado de locuras y con vahos melancólicos espesos; carabina de casquillos, disparas estrellas de opio y olvido para volver poema un hombre, y te recargas con esperanza y dolor, rapsoda del 2000, para luego volver a la carga con la boca llorosa y los ojos cerrados.

El mundo se aleja con sus montañas y en el silencio habita su éxodo lacrimoso, ya en tus venas un volcán ríe sobre las autopistas del destino, las infranqueables, esas que vomitas antes de que perplejo te ponga la avalancha. Solitario no caminas pues en ramos disecados, en simulacros envueltos por alas de cuervo rosa, te meces, parecido al reflejo que un espejo de septiembre te enseñó mientras comías la tierra con los dedos de hielo y azufre. Soldado quemado en las llagas ocres de la ambición, al tiempo que nombraste la palabra que te hizo grande abandonaste el minuto preciso en que comprendiste todo para nunca mas volver a entender; volátil máquina de huesos, ¿Por qué estiras la mano para fecundar belleza? No te creas, desnudo, el almíbar de la salvación; todo está perdido y ya lo aceptaste tatuando de cromo piel el símbolo diciente de lo que fuiste; sólo un hombre y polvo, apenas sentido y fatalidad hirviente.

Al poeta de la esfera de azul y verde lo acontece la catarsis mientras la neblina tóxica de la ciudadela le va matando el cristal de sus versos y le roba las uvas que alcanza bajo lo inestable de sus emociones; alegría pintada con óleo nacarado de hipocresía, ni juegues a intentar, sólo haz lo que venga, y a todos por igual, como si la muerte hubiera dejado su hoz en la sombra de los naranjos que perdiste mientras fumabas un río. La eternidad se pasea entre tus relojes; abandónalos; y la tragedia te la encuentras en la esquina cuando avanzas sin parar en este círculo ebrio de armonía y mar. Nada suicida, nada en las perlas que en su lúmina cegan tu nudo en la garganta.









La Pasiva


¿Descansan realmente los hombres bajo la ciudad del ensueño?
¿Volverán a saber?

No lo creo, y menos me parece que yo tenga que soportar
los desvelos que se apropian de tu manto de perla negra.
Mujer atrevida, urbetaira,
ronroneas a las once y quieres hacer el alba amores
mientras entre tus habitantes
el amor se habita. Música de dos colores.
¿Ya te acuerdas de tu impaciencia,
sujeta burguesa de prendas roídas
y alhajas hurtadas de aquel mercado donde vendían
bultos de caricias, gajos manzanados,
cerezas que trajo el viento?

Búscame en la pasiva náusea de tu alma,
encuéntrame, y dalo por un hecho,
en el inconsciente de tus ornamentadas y perfumadas alcantarillas;
déjame invitarte de danza con el roedor y la greda negra,
permíteme silbar, correr, nacer y morir.
Abrázame con fuerza en último momento.

Tenme paciencia,
en el fondo roca fuerte de tu cuerpo
hay algo similar a la nostalgia y la caminata.
Nosotros.


Andrés Castaño







Por: Juana Jiménez

El movimiento se manifestará cuando las palabras dancen.

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Las calles se llenan de charcos que reflejan el cielo.
Un presumido pasa y valiéndole mas la chanza se moja los zapatos de tela y dice tener el cielo a sus pies.
Otros nadan de charco en charco en busca de Lucy. La chica de ojos de calidoscopio y porqué no, un diamante.
Los enamorados se sientan en el borde del andén y se besan pensando que están tocando el cielo, pero son sus manos que han olvidado y han caído al charco.
Los pájaros matutinos bajan de los árboles y toman agua antes de emprender vuelo pero ignoran que ya están en el cielo.
Los entes de traje gris pisan el charco y no notan su existencia, solo cuando sus lustrados zapatos se han manchado. Salpican los ojos de los que se detienen en busca de una nube con forma de dinosaurio o tal vez un mutante que surge al fusionar un poco de asfalto con fragmentos de cielo que cayeron como rompecabezas en forma de lluvia.

Los carros se acercan y esquivan los charcos para evitar todo contacto con aquellas aguas negras, los charcos entonces se revelan y atacan sus vidrios, las ventanas abiertas. Esta disertación se ve recompensada cuando la pequeña fuga de los carros deja desbordar la gasolina formando sensación en el agua.
Entonces lo locos se acercan y se la sollan tras un cigarrillo, que quizá los mas extravagantes sacrificarían en aquella mezcla para acabar de una vez por todas con esto.

Los niños ven el minúsculo charco como un gran lago que tienen que saltar para llegar a la otra orilla, donde estará el colegio que encierra grandes lagos en minúsculos charcos.

Los creyentes disimulan la mirada en busca de Dios.

Otros no tan vivos se pellizcan para saber si ya han muerto y les ha correspondido el cielo.

Pero ahora sale el sol que por última vez se reflejará en el charco, la pequeña pieza del rompecabezas vuelve en forma de vapor en espera de volver al la tierra de los mortales.

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La ciudad es interrumpida. Sus ruidos compuestos por el tic tac, el afán, lo pitos de los buses, motos y carros. Los gritos que no tienen remitente y el sonido de la ambulancia son detenidos por la controversia que asota la ciudad. ¿Qué es? ¿Quién se atreve a cambiar mi rutina?... son los árboles que despiertan y hacen temblar, son las matas en las materas que se escabullen he intentan volar, son las raíces que se desprendieron del asfalto para poder gritar, somos nosotros que necesitamos escapar.
¿Quién es?, ¿Quién se atreve a cambiar mi rutina?

Juana Jiménez

lunes, 26 de marzo de 2007

Tercera carta del antedelantismo ciudadélico

Por: Irene Velasco

Vuelvo de una ciudad en la que las voces de los seres humanos se confunden con los colores de gatos que vuelan por las calles.
Una ciudad en la que el mar escupe amoroso, una ciudad en la que los balcones esperan inquietos y paseándose por las rendijas de los ventanales, un sol que con sus rayos generosos, los provea del encanto que atrapa a los amantes y los desamados, a sentarse en una mecedora y observarlos revolotear y transportar pedazos de poetas del siglo inmigrante.
Me siento una y ahora me quiero desarmar, quiero bailar con la matriz, quiero que del vientre salga todo lo que quiera salir.
Quiero bailarme y bailar ahora.
Preciso de una mujer de líneas tiernas y ojos verdes que se quedan dormidos sin estar despiertos, y son desafiados por los labios paticas de gato Alejandrino, un rostro que revela una imperfección hermosa de la naturaleza, pues el hemisferio superior vive en el letargo propio de las horas dispuse de una experiencia con marihuana, y el hemisferio inferior, reza actividad y creación, parto de emociones.
Encuentro un hombre con ojos que bailan flamenco, salidos de sus cuencas sobre hojas que no son sólo papel, corren sobre palabras sueltas y encuentran sus acompañantes perfectas, después no vuelven al rostro. Desorbitan la superficie entera, ya no hacen parte del sistema solar. Son sólo cupidos de letras.
Y contradiciendo los cupidos antes formulados, tienen su pareja, son dos.
Recuerdo un hombre que es música en off.
Es un cabello autopista de inspiración, la cabeza se abre en la mitad para recibir a los personajes que ayudarán a poblar el mundo del que ya somos parte, y en el que todos los días arrojamos más perdices para vivir felices.
Y como media naranja no es suficiente, me acompaña una naranja y media, una amiga de alma que encuentra sus cejas jaladas por personajes constructores de alas que decidieron instalarlas en el rostro, y que algún día no muy lejano, darán la puntada final a su ópera prima y rodarán un video en sitio, eterno.
Quiero con ustedes recordar lo que seguramente alguna vez fue planteado y por supuesto dar lugar a la función de la sociedad silencio, que sin hacer alarde de sus integrantes por si sola encontrará su función escondida tras la ciudad real y las cabezas que continúan y se copian entre ellas los movimientos repetitivos de una o mil vidas sin arte que las direcciones hacia el resplandor de la memoria viva, sin embargo también bailan, no se enteran. Llamemos conciencia y dejemos un ligar para que aterrice, y encuentre a quienes la guiarán entre el baile melancólico de una ciudad a despertar.
Antedelantismo ciudadélico es movimiento, pero que no sea un movimiento, ya el surrealismo, dadaísmo y movimientos similares son parásitos y no se mueven más, que triste, ¡no bailan!
Antedelantismo ciudadélico comienza a vibrar.
Siempreviva Pompeya.

Manifiesto del Antedelantismo Actual

Por:
Fraieghl Lunat

Acudo al que me lea dándole a conocer que soy un poeta perdido en el tiempo. No con esto excluyo a escritores, pintores, pensadores, dibujantes y demás, que, aunque ellos mismos no se percaten, hacen parte del “Antedelantismo Actual”. No pretendo expresarme como un científico, ni como un erudito que vanagloria su habilidad para escribir ni sus conocimientos, no, yo me dirijo al que quiera leerme simplemente como el crononauta que soy.

Todos quienes acuden al arte, llámese escritura, pintura o pensamiento como forma de dar rienda suelta a su alma, han vislumbrado, así haya sido en un sueño, la posibilidad de que su cuerpo físico y etéreo, dotado de sensibilidad infinita, se tambaleó, posiblemente por el efecto de un vino añejo o por una cerveza mal tratada y cayó en un túnel de letras que lo condujo hasta el vientre materno posado en una época inexplicable hasta para la misma.
Me refiero, para no dar más vueltas al meollo, que nosotros infantería del arte, nos extraviamos en el tiempo y de paso nuestra poesía, cuento, pintura, ensayo, pensamiento, etc.… En mi caso puedo hablar como un romántico con vestigios de vanguardista y metido en unos zapatos de fabricación actual. Podrá darse cuenta el lector que este es un texto completamente recetario:

Corazón a la Antedelantista Actual:
Ingredientes:
- Retrogradía
- Visionarismo
- Arte en desenfreno
- Actualidad

Si bien quiero mencionar ejemplos adecuados a mi caso, podría dar nombre a influencias conscientes o inconscientes tales como: Los romances Becquerianos, la poesía Olímpica Parnasiana, el enigma Simbolista, el futurismo Verniano, la incoherencia Dadá, la consciente inconsciencia surrealista y el sobrecargado refugio consumado y minuciosamente tejido de la actualidad. Todo reunido misteriosamente en un simio gigante que es el hombre.

La actualidad, para algunos, es vivir a la par con el anciano reloj, pero para nosotros incansables crononautas de cierta manera esto resulta algo ridículo puesto que disfrutamos de una cita de velas, vino, luna y estrellas sin la presión del tiempo, y no del modernismo de las tecnologías acompañadas con el desenfreno de cuestiones puramente artificiales que van de la mano del verdugo tiempo.

Preferimos ver el planetario gratuito que nos ofrece el cielo nocturno, almibarado con poemas románticos de aires surrealistas. Buscamos beber el vino puesto que en nuestra calidad de amantes, sinceros y románticos, encontramos en el libar está ambrosia el más exquisito placer.

El Antedelantista actual busca compartir sus expresiones y pensamientos del ayer, pensando en el mañana, HOY. Es un dinosaurio con visión al porvenir y situado en un antiguo teatro. Ha leído, ya sea en el pasado, literatura de toda clase y se ha empapado en la misma así niegue el contenido que influyó sobre él. Es poeta de toda tendencia y es persona integral en cuanto asuntos culturales. VIVE VISLUMBRANDO SITUACIONES PRESENCIALES FORJADAS EN LOS CLASICOS RELATOS.
El personaje que invade al Antedelantista al expresarse, es un personaje “multifacético centrado” y podría decirse que experimenta constantes cambios al poner sus manos en el papel. Esto refiérase a que, dando un ejemplo, el personaje de una novela eterna: un ángel y una diosa por decir, son ubicados en un marco donde intervienen distintas situaciones que se gestan a través del conocimiento sobre historia que incida sobre el escritor. Así, los personajes viven en un mundo completamente de ensueño, carente de tiempo que puede manifestarse acá, en esta realidad, en este presente.
No negaré mi total concordancia con los hechos anteriormente mencionados pues yo como ángel portador de este mensaje (no inmiscuir el sentido teológico) y mi diosa (gestante de cuestiones filosóficas) somos partícipes de este mundo virtualmente hermoso reflejado en esta realidad a veces turbia.

Cada quien en este embrollo desarrolla su papel, dependiendo de que uso le de a su esfero. Por lo general, el Antedelantista es como un socrático pues siempre esta cuestionando para placer intelectual en su curiosa existencia.
En el gusto de la improvisación artística se encuentra el amor hacia las cosas pequeñas, el encontrar en los pequeños detalles los más grandes universos. Para el Antedelantista actual (en su posición romántica) una hoja de un arbusto como regalo, es más bella que los costosos lujos modernos; una piedra lisa es una cuestión trascendental que desemboca en la belleza de una imagen “alocada”

Tiene dentro de sí elementos alquimistas, en él toda la magia se reúne con un solo propósito: crear conjuros poéticos y hermosos mantras que transformen en oro y plata simbólicos los elementos de su ser.

El Antedelantista es un revolucionario en cuanto a sus escritos románticos; ve el amor en la solapa de un reloj de cadena.
Se oniriza hasta tal punto que su cuerpo físico no le basta para contener la inspiración.
Cada paso que da, es un fragmento de ese universo magnífico que se construye con cada palabra que sale de sus manos.

Su locura es desenfrenada; como ya se había mencionado es un amante sincero, lleno de pasión, sencillez y ternura. NO ES PERFECTO PERO ES POETICO.

Es un adicto empedernido, el papel y las imágenes son su droga. Encuentra el génesis de su creación al oír trinar un ave en medio del silencio el cual le es plácido por su naturaleza meditativa.

En últimas, el Antedelantista tiene en sí, todos los elementos naturales y sobrenaturales y éstos le dan el poder de la creación artística trascendente. El Antedelantista actual es un canal por donde se reciben las señales tanto del pasado, como del futuro y como del presente.

Poemario estravagario

Por: Andreas Casta

Hasta cuando la cofia sangrante y hasta donde el metro del Nilo,
pedacitos de avalancha satúrnica y fuegos azules de lana,
todo acá barcarola ya asemeja, olas voy embebido en la cereza.
Si mañana piel pareciera asfalto tal vez uno sería escama
y el pescado caminaría en la planta de un helecho despechado;
apenas un aroma, apenas la ceguera.

Llévame, realidad rompecabezas de trilio,
pero devuélveme en cenit de abril lluvioso
o en arquitecturas que no habitan nada.
Sapiencia podra de Satán blanco,
palabra esquinera transcrita en correos tristes.

No puedo creer que la piedra parezca gelatina
y que los escorpiones salten sobre el cielo
para comer pastel de fresas
y fumar palmeras frescas; agobiada frambuesa,
asesina de metal platino fino.
Hoy la cita es siniestra
mañana todo luminado se verá nevar.

Fielmente término de mausoleo,
abatido en lo ancho del caribe gris
y del pacífico amarillo,
espero que herrumbre abandone tu mirada
y que alabastro y bermejo
sean lunas y soles degradados
en la tinta pura de las líneas que acampan y anochecen
bajo el poniente de párpados morados.

Western que picas en los labios
con el polvo rojo que escribe tu desierto.